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Etapas de una ruptura amorosa en hombres o mujeres

Si y estás leyendo este texto, estás buscando información sobre las etapas de una ruptura amorosa en hombres o mujeres. Se bienvenido, y a continuación te invito a seguir leyendo para que puedas quitar todas tus dudas al respecto.

Cuando una relación de pareja termina hay mucho dolor. Parece que la vida se termina ahí, que no vamos a poder sentir bien otra vez. También hay rabia e ira. Tal vez  estés encontrando deseos de lastimar al otro o, al contrario, lastimarnos personalmente, culparnos por lo que pasó. Negar que la situación cambió y que esa persona especial no va a estar allí, acompañándonos, que se va y no regresa y que ahora todo es diferente. Más feo. Más solo.

Si estás leyendo esto, estás seguramente en la búsqueda de un alivio a tu padecer. Haces bien, pues al compartir los sentimientos éstos pesan menos y pierden parte de su capacidad de paralizarnos y herirnos. No estás solo(a) en este proceso, muchas personas inician relaciones que pueden durar mucho tiempo o no, pero se involucran tanto en ellas que funden parte de sí junto con su corazón y cuando se termina han perdido en gran medida su rumbo, su dirección en la vida.

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Identifica las etapas de una ruptura

Y siendo así, es normal y lógico que sientas una profunda pérdida y gran dolor. A esta vivencia la llamamos luto, pues es el equivalente a otras pérdidas como la muerte de un ser querido, la conciencia de una enfermedad o el reconocimiento de una tragedia. Por lo general el luto tiene etapas, y vivirlas es parte del proceso que, al final, nos lleva a superarlo y a recuperar nuestra capacidad de vivir, de disfrutar o ¿por qué no? de volver a amar.

Sucede al comienzo. Si nos parece que no puede ser, que así no lo planeé, que éste no puede ser el final de todo. Que hay esperanza y que mañana o pasado vamos a volver como siempre, estamos leyendo mal las señales. Pero es difícil abandonar la esperanza y podemos quedarnos esperando, mirando fotos o videos, hablando con amigos y conocidos y estancados en esa posición por un tiempo. Aun nos negamos a aceptar que todo cambio en la relación y que no puede componerse, que ha llegado a su final. Y hasta que la realidad nos obligue a entender este hecho, podemos acomodarnos pintando esperanzas. Es normal que así sea, y también lo es que la etapa termine en algún momento y al superarla quedará un vacío que seguramente llenarás, como nos ha sucedido a todos en algún momento, con ansiedad y enojo.

  • Ansiedad hacia tu ex

De repente te sientes ansioso(a) porque ahora no estas con esa persona especial. De alguna forma aun no aceptas perderle. Aun estás enojado(a), porque no esperabas este final y ahora estás solo(a) y no sabes qué hacer. Y claro, comienzas a recordar todo lo malo y lo bueno y lo que pasó en aquel momento o en el otro, y te dan ganas de patear todo y de buscarlo(a) y decirle cualquier cosa.

También, sucede  que te enojas contigo, por no haber hecho esto o aquello en su momento. O por haber dicho alguna cosa que causó una pelea o un conflicto.

Te torturas buscando qué pudiste hacer para causar esto, o lo que dejaste de hacer que mantuviera la relación a flote. Es una reacción normal porque estás enfrentando el hecho de que la relación se terminó, se rompió, y ahora te quedaste sola(o solo, que da igual el género) y sientes que no te valoró, que diste todo y a cambio quedaste con las manos y el alma vacía. Todo va a mejorar, pero ahora no lo puedes ver.

  • Depresión por la separación y la soledad

Te sientes en depresión y aun triste. Pero estar tan enojado cansa y no produce buenos resultados. No cambia nada, en realidad. Espero no hayas roto algo valioso o insultado o maltratado a alguien, aunque eso también pasa. Y ahora, agotada la rabia, quedas solo o sola con tus pensamientos y tu tristeza. Hay que superarlo, pero parece más grande que tu fuerza y sólo te acompañan en este sentimiento las fotos que hayan sobrevivido a la rabia y todos los recuerdos.

Quizás te provoque evadir esta nube gris que te rodea con muchas fiestas, medicamentos, alcohol u otra cosa negativa, no te lo recomiendo para nada. Es el peor momento para eso. La tristeza pasará e incluso tú, en este momento nublado, puedes verlo y lo sabes, pero es más fácil abandonarse un poco y dejar  que el tiempo traiga su cura. Y la traerá, que no haya dudas en tu corazón.

  • Aceptación a la ruptura

Comienza a salir el sol, por decirlo bonito. Tanta rabia y tristeza te han dejado un gran cansancio y las cosas siguen igual. La relación se ha roto y la esperanza de volver se ha perdido. Y lo aceptas, como se aceptan todas las realidades en la vida. Las pérdidas duelen pero la capacidad de recuperarse está ahí, dentro de ti, y aflora.

Las rutinas se adaptan, dejas de buscar llamadas en tu teléfono. La agenda de actividades se retoma, porque ahora solo o sola, empiezas a sentirte mejor. Aunque la compañía de esa persona que te ha apoyado se valora mucho, estás haciendo otras actividades y te estás sintiendo mejor. Ya no duele tanto. A ratos se te olvida que estás mal y todo se ve y  te sientes normal.

Ahora aceptas que la relación terminó, también estás abriendo la ventana para renovar el aire, que entra fresco y renueva todo. Quedan los recuerdos ahí, sobre todo cuando ves algún objeto, programa o lo que sea que vincula a él o ella. Una música. Tal vez un aroma. Y puede que dure un rato esa sensación de vacío para después regresar a tu nueva realidad, que también es agradable y ya la percibes así. Vas bien, ya casi has superado la ruptura. Claro, hay un corazón y sentimientos involucrados, así que toma tiempo.

  • Camino hacia la superación

Ahora viene lo bueno. Lo verdaderamente valioso. Estás por fin con un rumbo definido habiéndote quitado el dolor y la angustia. ¡Qué bueno! Sabías, dentro de ti, que este momento tenía que llegar, y llegó. De vez en cuando vas a recordar alguna circunstancia, un momento de pareja  en particular que te lleve, en tu mente, a sentir tristeza. Pero cada vez serán menos y la mayoría del tiempo vas a estar bien.

Toca ahora mantener la mente abierta a nuevas oportunidades, a opciones distintas, a darte gustos y a cuidarte. A cuidarte mucho, pues todo lo que viene está lleno de posibilidades de felicidad, de superación, de alegría. Tal vez de un nuevo amor llegue. Y con la experiencia que acabas de vivir, seguro en la próxima experiencia de pareja vas a ser más exigente. Y vas a tener mucho cuidado al elegir y vas a proteger más y mejor tu corazón, tu sensibilidad y tus sentimientos.

Sin apostar tanto al éxito inmediato pero al mismo tiempo conociendo que para que una relación prospere y dure es necesario entregarse y exigir lo mismo del otro lado. Que no basta uno para hacer una pareja. Que el riesgo vale la pena, pero que el fracaso duele y por tanto es mejor ser muy cuidadoso(a) al elegir. Aunque tome algo de tiempo, que igual eso sobra mientras hay vida. Podemos disfrutar mucho estando solos, o acompañados por muchos pero sin seleccionar sólo una persona para compartir. Porque la persona más importante para ti es la que ves en el espejo. Y no va a lastimarte, confía más en ti, tu puedes lograrlo, lo sé.

 

 

 

 

 

 

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