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¿Cómo superar la culpa de una separación?

Saludos, si buscas consejos de ¿Cómo superar la culpa de una separación?, debes leer los pasos que están descritos en este artículo. A veces ante los problemas que afrontamos cada día, nuestro yo interior, hace que tengamos sentimiento de culpa, aunque no tengamos nada que ver en ello.

Sentimientos de culpa después de una separación

Lo primero, es que veas que ese sentimiento de culpa que tienes en este momento, no te ayuda para nada. En realidad, no ayuda a nadie sentirse culpable. Claro que es difícil, eso es normal. Pero sin importar la razón, toda esta experiencia debes validarlas para ti y aprender de ellas.

Después de todo, en el tiempo que estuvieron juntos, muchas veces dejaste pasar cosas y situaciones que no te gustaron, y lo hiciste porque querías mantener la relación funcionando. Tal vez, porque diste prioridad a otros sucesos que te gustaban  y eran más importantes. Les dabas más valor. Pero sin importar la razón o de que lado estés, no debes sentirte mal.

Posiblemente, en el fondo de tus pensamientos creíste que la relación podía durar para siempre, para toda tu vida. Y ahora estás enfrentando esa decepción. No es fácil que las relaciones duren para siempre. Suele pasar que si duren, pero solo cuando hay mucha sinceridad en ambas partes.

Primero son tus sentimientos y la sinceridad contigo mismo

¿Vas a quedarte estancado, atrapado en una relación que sabes, no tiene futuro? No es lo mejor para nadie. Ciertamente, no para ti. Y la prioridad eres tú. Así que toca enfrentar el mal momento de la ruptura y ponerte en primer lugar, que hay mucho futuro. Pero éste es el momento de ser fuerte.

Te pueden acusar de ser injusto, imperfecto, culpable. Y tú puedes pensar lo mismo de el o ella, y otras cosas. Así se crea un círculo de acusaciones del que es muy difícil salir, de palabras que hieren, de recuerdos feos. Porque en las rupturas lo más fácil es acordarse de los malos ratos, lo que salió mal y que siempre lo tendrás en mente si no haces algo al respecto.

Elimina los malos pensamientos

Los insultos, son la degradación del lenguaje. Los pensamientos inapropiados se vuelven, palabras feas y siempre buscan herir. Generalmente los malos pensamientos, procuran encontrar reacciones, aunque nosotros no queramos que esa situación pase. Unos los piensa, y bueno, a veces y dependiendo de la situación no hay forma de evitarlo. No caigas en eso. Para pelear, no hacen falta dos, solamente uno que entre. Si te mantienes al margen de los pensamientos negativos estás a salvo. Si reaccionas, pierdes. Y no es simular, es entender el momento.

En cuanto pase, tendrás el camino libre para seguir adelante con tu vida, sin el lastre de esa relación que ya no funciona. ¿Va a ser un rato amargo? Seguramente, y luego vendrán días mejores. Busca y aprende la manera de estar siempre calmado, puedes inclinarte a un hobby, el estudio o el trabajo, es depende de ti.

como superar la culpa de una separación
Cómo superar la culpa de una separación amorosa

Pero las peores palabras calificativas y degradantes son hacia nosotros, son los que nos decimos internamente. A nosotros mismos. Nos lastimamos pensando que somos incapaces e insuficientes. Que no pudimos y no supimos llevar esta relación adelante. Que es mi responsabilidad y mi culpa totalmente entera. Pero la realidad es otra, nada de eso es cierto y pensar así distorsiona todo. Porque la verdad está en la relación, no en la separación. Si esta relación no funcionó, pues es un problema de los dos. Y si la separación es un hecho, en vez de ver hacia el pasado, distorsionado además por el sentimiento de pérdida que tienes ahora, toca ver al futuro. Que asoma como la luz al final de un túnel, como una esperanza de alegría al pasar este punto oscuro y amargo.

Las culpas hacia uno mismo

Y volvemos al punto, a lo que nos trajo aquí. Ese sentimiento doloroso que parece ocupar todo el pensamiento, de día y de noche. Que duele bastante, pensar que pude haber hecho otra cosa, algo distinto, algo mejor. No es así, amigo/a. Hiciste lo que hiciste, el o ella hizo lo que hizo, y la vida es complicada. No tiene un sendero marcado, ni viene con manual de instrucciones. ¿Sentir culpa? Es normal, por un momento. Porque somos así, nos hacemos expectativas y después nos cuesta cambiarlas. Pero no hay culpa en avanzar, y para avanzar a veces tenemos que dejar atrás algunas cosas, algunas personas, algunas ideas, también sueños. Para reemplazarlos por nuevos.

¿Por qué nos sentimos así?

A continuación verás algunas razones del porque te sientes culpable. De esa manera puedes entenderte a ti mismo, y aprender de tus experiencias.

  • Tratamos de solucionar todo

Desde siempre aprendimos que somos responsables de los demás. De que quienes nos rodean sean felices. Se aprende como parte de ser hombre, el que arregla las cosas, quien hace. Y cuando las cosas no salen bien, es porque –claro- hicimos algo mal. ¿Te sientes así? ¿Responsable de la felicidad de ella? Pues no. De ninguna manera. Déjalo ir, cada quien a lo suyo. Que esto no es por tu incapacidad, simplemente la relación ya no funciona y, al revés de lo esperado, ahora hace daño, lastima. Te hace infeliz, te enoja, te entristece. No te corresponde arreglarlo; tú no lo dañaste. En realidad no puede arreglarse como un auto o un mueble.

  • Evitamos o escapamos del momento

Te esforzaste, sabes que sí. No es un capricho de un instante sino la consecuencia de un tiempo en el que trataste de evitar este final. A menudo el esfuerzo no te lo reconoció, quizás le pareció normal lo que recibió de ti, pero lo hiciste y te costó. Quedó en el pasado, no cambió realmente nada y ahora estás en el trance de avanzar. Más valorado serás en el futuro, y seguramente también más cuidadoso al momento de comprometerte.

  • Haces todo por tu pareja

Cambiaste tus gustos, tus deseos, para adaptarlos a los de el o ella. Y por qué lo hacías. Fácil, para evitar discusiones, para alegrar el rato, para ganar cariño, un poco de paz, tal vez por sexo o menos –una sonrisa, una caricia- que te hiciera sentir a gusto. Si te preguntas si tu sacrificio para adaptarte a las preferencias de ella no fueron suficientes, si pudiste hacer más, puedes sentirte culpable por eso. Puede ser. Ahora viene un tiempo distinto, en el que vas a poder caminar por tu propio sendero sin necesidad de ajustar el rumbo por los gustos o disgustos de ella. Y puedes saborear esa libertad desde ya, en tus pensamientos.

  • Desilusiones por sueños inalcanzables

Y las expectativas. Siempre dicen que para decepcionarse lo único necesario es fijarse metas inalcanzables. Seguro construiste un edificio de ilusiones, lo soñaste, lo visualizaste durante largo tiempo respecto al final feliz de esta relación. Y ahora es el momento de la desilusión. Claro que te sientes mal, culpable, en duelo. Míralo desde una perspectiva distinta, desde la realidad. Porque los finales felices son para las películas de príncipes y princesas. Lo real es que tuviste una relación y, ahora que se termina, el espacio lo ocupa la tristeza. Como cuesta, sientes que es tu culpa y que si hubieras hecho tal o cual diferente o mejor el final no sería éste. Pero lo que termina es la relación, no tu vida. Por el contrario, ahora vendrán tiempos diferentes, y sin duda mejores al salir al aire libre.

Lo que ahora viene y debes considerar

Después de la tormenta viene la calma, puede ser que pasado este conflicto, estés mucho mejor. Porque esta experiencia te dejó algo. Porque creciste otro poco. Te llevas un recuerdo y un aprendizaje que nadie va a quitarte. No tienes que cargar con todo, quizás convenga dejar atrás fotos, cartas, cambiar el perfil de tu teléfono y quitar algunas imágenes del Facebook. Dejar de llamar algunas amigas de ella y explicar en casa y a tus amigos lo que pasó. Tirar a la basura algunos recuerdos y dejar de usar esa colonia o aquella camisa. Que tampoco es bueno andar por ahí como condecorado por el recuerdo, usando todo lo que a el o  ella le gustaba.

Y también es mejor porque ahora puedes abrir todas tus opciones para lo nuevo, lo no conocido. No significa que salgas a buscar una nueva pareja ahora mismo. Mas bien un descanso luce conveniente. Relajado. Que no hay apuro. Que la vida es una aventura. Y que ahora estás como un pasaporte nuevo, con todas las páginas libres para sellar otras experiencias, otras vivencias, otras alegrías. ¡Animo! Bien sabes que te va a ir bien. Que te está esperando la mejor etapa de tu vida. La que comienza ahora. A partir de hoy.

 

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